Teresa Gancedo 
Símbolos y realidades.

Del 24 de abril al 6 de junio.
Horario: martes a viernes de 17:00 a 20:00 horas
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Símbolos y realidades.

Teresa Gancedo nació en Tejedo del Sil (León) en 1937 y pasó su juventud en Madrid, alternando la vida en la capital con largas temporadas veraniegas en el pueblo de origen, hasta que en 1960 se traslada a Barcelona, ciudad donde ha sido docente de la Facultat de Belles Arts de Sant Jordi. En 1972 realizó su primera exposición en la sala Provincia de León, presentada por el poeta Antonio Gamoneda. A partir de ese momento expuso en España y el extranjero mientras fue construyendo un cuerpo de trabajo con gran coherencia y personalidad. En 1980, Margit Rowell la seleccionó para la colectiva “New images from Spain” en el Guggenheim Museum de Nueva York. En 2018, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) le dedicó una amplia exposición retrospectiva.
Desde 1982 ha trabajado como titular de la Facultad de Bellas Artes de Barcelona.

Su obra se encuentra en importantes colecciones como: The Solomon R. Guggenheim Museum (Nueva York), ING Art Center - Colección Lambert (Bruselas), Artium (Álava), CAAC (Sevilla), MACBA (Barcelona), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), MUSAC (León), Chase Manhattan Bank (Nueva York), Colección Plácido Arango (Madrid), Colección Ashkenazi de California entre otras.

La exposición que presentan conjuntamente en sus sedes de León y Gijón las galerías Ármaga (galeria que la representa desde 1999) y Espacio Liquido, en colaboración con la madrileña La Gran, reúne obras de la etapa más reciente de Teresa Gancedo. Una etapa que comienza en la década de los noventa.
A partir de esta década su pintura se vuelve más vital, la paleta se aclara -aún conservando sus grisallas características-, trabaja muy a menudo en series modulares y se afirma la personal manera de Gancedo de ver el mundo y plasmarlo en pintura. Las obras de esta década suelen organizarse mediante ejes de simetría, incorporan collages o dibujos y las pinturas adquieren una libertad y personalidad patentes en su futura trayectoria. Empleando recursos plásticos del simbolismo y del misticismo ahonda en su memoria personal y en la psique colectiva a través de signos y símbolos tales como imágenes religiosas, populares o de la historia del arte, elementos vegetales, flores, pájaros y peces –a veces incorporando imágenes y objetos encontrados- y toda una panoplia de elementos aparentemente decorativos, alveolados, filigranas y formas orgánicas que hacen que el misticismo y ascetismo de su obra se acompañe de sensualidad y hedonismo
En general, su producción se centra en el ejercicio de una pintura muy particular, aunque también incluye objetos, dibujos, grabados, instalaciones e incluso intervenciones en los elementos funcionales y el mobiliario de algunas casas como la de Juana Almirall, una de sus más fieles coleccionistas, en Granollers. Esta diversidad de medios expresivos empleados tienen en común no sólo una actitud y una estética, sino también la incorporación de humildes elementos cotidianos que integra en las obras y con los que fragua un universo creativo tan personal como universal y tan sencillo como poderoso.

Teresa Gancedo hace volver a la pintura al origen, ya no tanto por las referencias primitivistas o románicas de su trabajo, que las hay, como, y sobre todo, por el impulso y la función de dichas pinturas que entroncan con necesidades expresivas, mágicas y religiosas relacionadas con las propias preocupaciones humanas vinculadas a ritos animistas, simpáticos, votivos o propiciatorios: fertilidad, alimento, atracción de las fuerzas naturales benéficas, sintonía con la divinidad, bienestar espiritual, acciones salutíferas, beneficios vitales de todo tipo, etcétera.

Por eso, la obra de Gancedo está llena de referencias y evocaciones, recuerdos, resonancias e invocaciones de algunas de las experiencias vitales y estéticas de su infancia vivida en un pueblo de la montaña leonesa. Todo ello va apareciendo en su obra hasta dejarla cargada y teñida por su particular visión que aquilata un lirismo vitalista, íntimo y hasta melancólico.

Adaptación del texto de Manuel Olveira con motivo de la
exposición de Teresa Gancedo en el MUSAC (2018)